La instalación tiene una característica importante que la diferencia de la mayoría, y es que las placas están dispuestas verticalmente sobre la fachada. Este hecho, tal y como explicó Toni, no sólo contribuye a una integración arquitectónica original e innovadora, sino que ayuda tanto a mantener limpias las placas como a la producción invernal (cuando los rayos de sol llegan con un menor ángulo de inclinación).
A nivel técnico, está formada por 108 módulos divididos en 7 series que se conectan a 2 inversores, sumando una potencia total de 18 kW. A lo largo de la visita, el alumnado pudo observar la configuración de la conexión y algunas pruebas de puesta en marcha y paro mediante los dispositivos de corte y de seguridad.
La instalación, puesta en marcha en 2014, ocupa 138 m2 de superficie y es capaz de generar una parte importante de la energía necesaria para el autoconsumo del edificio, además de evitar la emisión de CO2 en su generación.
Durante la charla, Toni también habló sobre su trayectoria personal y profesional. Hizo hincapié en aspectos aprendidos durante el ciclo formativo que después ha puesto en práctica, y destacó puntos clave para un buen mantenimiento en instalaciones fotovoltaicas que, como en este caso, puedan contribuir a evitar su degradación prematura.